¿Sabías que…?: En las berenjenas el agua es el elemento mayoritario de su peso. Contiene una cantidad intermedia de fibra, más abundante en la piel y en las semillas. El aporte de sales se lo debe al potasio, el mineral más abundante, y en su composición se contabilizan cantidades discretas de fósforo, calcio, magnesio y hierro. Las propiedades dietéticas saludables atribuidas a la berenjena se deben a sus componentes antioxidantes, responsables de su ligero sabor amargo.
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Lavar la berenjena, cortar a rodajas muy finas, colocar en un cuenco y espolvorear con sal. Mezclar la harina y ½ cucharadita de sal en un cuenco mediano y añadir poco a poco el agua con gas, mientras se bate la masa sin cesar. Dejar de añadir líquido, cuando la masa tenga la densidad de una masa densa para tortitas.
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Enjuagar las rodajas de berenjenas un momento bajo el grifo de agua fría y dejar escurrir bien. Calentar en una sartén suficiente aceite para que las rodajas puedan “nadar” en él.
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Mojar las rodajas una por una en la masa, dejar escurrir un momento y freír por ambos lados hasta que estén doradas. Poner las rodajas fritas primero en un plato con papel absorbente y colocar después en forma de rosetón encima de una bandeja de servir.
*Nota: De la misma manera se pueden freír también rodajas de calabacín (¡pero sin ponerlos a macerar con sal!) y servir con las berenjenas.
(Receta aportada por Renate Martienssen)
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