CON AMIGOS COMO ÉSTE, QUIÉN NECESITA ENEMIGOS
Fuente: La Voz de Galicia (publicada el 27/03/08)

«Quinín», un gorrino de Dumbría de cuatro meses, atiende y obedece a su amo, al que sigue a diario en sus paseos.

S.Garrido.

Antonio Caramés pasea cada día acompañado del cerdo «Quinín» y de la perra «Tila»

Aunque no ladra, roña. Y agita la colita, porque casi no puede moverla. Sale a pasear con su dueño, Antonio Caramés, a diario. Ambos, con una perra, Tila (es muy nerviosa), a la que le gusta buscar conejos y, al marrano, también. Corren juntos tras Antonio al trote. En las peleas, antes era más fácil para la cadela , pero los 80 kilos del cochino le dan ahora ventaja. Es como una pelea de un campeón de sumo contra una yudoca. Si el dueño lo acaricia o limpia, la perra se cela. Con todo, «os dous lévanse moi ben» (los dos se llevan bien).
No hace mucho tuvo cierto éxito, sobre todo en las ciudades, pasear a alguno de los llamados vietnamitas, oscuros, pequeños y rechonchos. Sin embargo, gorrinos como Quinín , sin ninguna particularidad -fue adquirido en la feria de Senande (Muxía)- no suelen ser tan accesibles. Y Quinín es perro hasta a la hora de llamarlo. «Entende a miña voz, só a miña. Se o chamo ou lle digo algo, atende. Pero se o fai outro, xa non» (entiende mi voz, sólo la mia. Si lo llamo o le digo algo, atiende. Pero si lo hace otro, no.), explica Antonio. Un ejemplo. Cuando acaba las tareas higiénicas, le dice: «Déitate» (Acuéstate), y el animal se acuesta patas arriba.
Con el comer pasa lo mismo: «Gústalle o que a todos, como a fariña, pero coas sobras da comida das persoas é moi exquisito: só quere das miñas» (Le gusta lo que la todos, como la harina, pero con las sobras de la comida de las personas es muy exquisito: sólo quiere de las mías). Es el fruto del marcaje diario, que empezó Antonio un día sin más, precisamente porque no quería comer. Lo vigilaba, lo cuidaba, y el roce hizo el cariño. El privilegio llega a la hacienda: «Ten unha corte que parece unha habitación, pero tamén entra na casa, porque non está nada sucio, e se eu vou a outra, el entra comigo, salvo que llo prohíba»  (Tiene una pocilga que parece una habitación, pero también entra en la casa, porque no está nada sucio, y si yo voy la otra, él entra conmigo, salvo que se lo prohíba), indica.

Y ahora, la parte mala. Quinín , que por supuesto está capado, no durará toda la vida. Le llegará el momento de su san Martiño. Una cuestión espinosa que el dueño no elude. ¿No le dará pena comer esa carne? «Home, si, e máis pena me daría pasar sen ela» (Hombre, sí, y más pena me daría pasar sin ella), responde. La fecha del fin no está fijada, pero tal vez en noviembre, por la época. «Nacemos para morrer, é o que hai» (Nacemos para morir, es lo que hay), afirma. Y ya se imagina cómo serán los últimos momentos: «Pois nada, o día que lle toque, dareille a man e adeus, compañeiro» (Pues nada, el día que le toque, le daré a mano y adiós, compañero). Perra vida, pensará Quinín .

-----------------Comentario de Defensanimal.org-----------------

 

Esta noticia podría resumirse con la frase hecha: “Con amigos como éste, quién necesita enemigos”. Es un claro ejemplo de cómo el especismo (discriminación de los individuos en función de la especie a la que pertenezcan) hace que la sociedad vea que, traicionar y mandar asesinar a un amigo no es algo reprobable cuando ese amigo pertenece a una especie distinta de la humana.
En esta noticia se dan dos tipos de especismo:

  1. el del animal humano hacia los demás animales (no estaría bien visto ni sería legal que el protagonista asesinara a un amigo humano para obtener un beneficio)
  2. el del animal humano hacia la especie cerdo y no hacia la especie perro; así, aunque haya convivido y sepa que ambos animales no humanos tienen capacidad de sentir, se comportan de manera muy similar, disfrutan, y quieren hacer actividades comunes, el cerdo es visto como fuente de comida mientras el perro es, en este caso, un compañero

También es destacable el uso del lenguaje especista, que destaca que la relación entre los tres protagonistas es de “dueño”, “amo”, “propietario”, “adquirido” y “sus” animales. Pero en realidad nadie ha nacido para ser propiedad de nadie. Recordemos las épocas en que la esclavitud humana estaba muy arraigada en nuestra sociedad, y se consideraba que los humanos de raza negra nacían para servir a los humanos de raza blanca, o pensemos también en el razonamiento sexista que argumenta que las mujeres nacen para servir al hombre.

Quinín no era un cerdo “sin ninguna particularidad” como se apunta en el artículo, sino que era un individuo único, como lo somos todos los animales (humanos o no), con sus propios intereses, con ganas de jugar, correr, comer, descansar… que se verán truncadas porque a su supuesto amigo le “apetece” comer su cuerpo troceado. El humano protagonista prefiere cambiar un placer efímero e innecesario (recordemos que los humanos somos omnívoros, y por lo tanto no necesitamos comer alimentos de origen animal para estar perfectamente sanos - podemos ser veganos o 100% vegetarianos), a la vida de un amigo (de la que no tendría que tener derecho a decidir)

Cuando se dice que “nacemos para morir” se está equiparando a “nacemos para ser asesinados”, y es evidente que aunque todos los animales que nacemos moriremos algún día, eso no implica que nadie nos tenga que quitar la vida. Nadie nace para ser asesinado ya que con ese argumento justificaríamos cualquier asesinato entre humanos, porque al fin y al cabo vamos a morir igual, y no creemos que al humano protagonista de la noticia le apetezca dejar de existir porque a cualquier otro se le antoje matarle.

Trabajemos por el fin del especismo, y acabemos por tanto con la discriminación en función de la especie del individuo, para conseguir un mundo más justo para todos/as.



Defensanimal.org
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